¿Cómo acompañar a los adolescentes en redes? Esa es la pregunta que se hacen muchas familias hoy en día. Encontrar el equilibrio entre protección y autonomía no es sencillo y tampoco existe una única manera de hacerlo. Cada familia combina diferentes estrategias en función de la edad, el grado de madurez y las circunstancias de sus hijos adolescentes. Aunque no existen fórmulas mágicas, sí hay pautas que ayudan a enfocar esta tarea de forma positiva.
Por esa razón, Meta y Fad Juventud han lanzado un test interactivo que invita a madres y padres a reflexionar sobre su forma de acompañar a sus hijos adolescentes y una guía con 15 recomendaciones prácticas dentro de su programa conjunto ‘Familias Digitales’, una iniciativa que desde 2024 busca ofrecer a las familias herramientas y recursos prácticos que les ayuden a hablar con sus hijos adolescentes sobre el uso de la tecnología.
¿Cómo educamos digitalmente? Un test para la reflexión
El test interactivo, centrado en cinco áreas (oportunidades, comunicación, seguridad, regulación y autonomía) permite identificar si el estilo de acompañamiento por parte de las familias tiende a ser más ‘Facilitador’ o ‘Protector’, midiendo además su nivel de ‘Mentoría’.
Entre las cerca de 400 familias que han participado en el test, el perfil más frecuente es el de Protector con Alta Mentoría, seguido de Protector con Mentoría Media, caracterizados ambos por combinar normas y límites con diálogo y confianza. Un resultado que pone de manifiesto el interés de muchos padres y madres por implicarse activamente en la vida digital de sus hijos. Que las familias sean cada vez más conscientes de la importancia de proteger de riesgos digitales en un entorno familiar basado en información, conversación e implicación es una tendencia enormemente positiva.
María Zabala, coordinadora de Ciudadanía Digital en Fad Juventud señala al respecto: “No hace falta esperar a que nuestro hijo o hija esté en alguna red social, ni esperar a que surja algún problema con el móvil o las redes, para tener conversaciones importantes sobre cómo aprovechar los aspectos positivos de las redes sociales al tiempo que les preparamos para enfrentarse a los retos que puedan surgir. Este test es un recurso cercano y sencillo para generar reflexión entre padres y madres y animar a abrir conversaciones en casa con los y las adolescentes”.
Hélène Verbrugghe, responsable de Asuntos Públicos de Meta para España y Portugal añade “En Meta creemos que la seguridad de los adolescentes es una responsabilidad compartida. Las Cuentas de Adolescente de Instagram incorporan por defecto protecciones de tiempo, contenido y contactos adaptadas a su edad, pero sabemos que la tecnología por sí sola no es suficiente. Por eso, junto a Fad Juventud, seguimos impulsando Familias Digitales para ofrecer a las familias herramientas y recursos prácticos que les ayuden a acompañar a sus hijos desde el diálogo y la confianza”.
Cinco pautas clave para aplicar en casa:
El proyecto también incluye recomendaciones prácticas de las que se desprende que no hace falta esperar a que surja un problema, ni siquiera a que el adolescente abra su primera cuenta, para empezar a hablar del entorno digital. Escuchar sus experiencias con interés y comprender tanto las oportunidades como los riesgos son los primeros pasos para iniciar el diálogo y ayudarlos a hacer un buen uso de la tecnología.
- Hablar antes de que aparezcan los problemas. Las conversaciones sobre tecnología no deben ser un castigo o un reproche. Interesarse por los contenidos que siguen, con quién hablan o cómo se sienten cuando están conectados ayuda a construir un espacio seguro.
- Revisar juntos la privacidad. Implicarse en su experiencia digital también significa revisar quién puede contactar con ellos o ver lo que publican. Las Cuentas de Adolescente de Instagram, por ejemplo, incorporan protecciones automáticas que limitan los contactos no deseados y el acceso a contenidos inapropiados para su edad. Además de herramientas de supervisión parental que facilitan el diálogo familiar.
- Buscar el equilibrio, no solo contar horas. Más que fiscalizar el tiempo de pantalla, conviene analizar cómo compatibilizan las redes con el resto de su vida, pactar momentos de desconexión y detectar qué hábitos mejoran su bienestar.
- Ser el refugio al que acudir si algo va mal. Los jóvenes necesitan saber que, si tienen un problema en internet, pueden pedir ayuda en casa sin miedo a ser juzgados o a que les quiten el móvil de inmediato. Escuchar antes de reaccionar es vital.
- Predicar con el ejemplo. El acompañamiento empieza por los propios adultos. Gestos como dejar el teléfono durante las comidas, pedirles permiso antes de subir una foto suya a redes o contrastar una noticia antes de compartirla enseñan más que cualquier discurso.
Las familias interesadas pueden consultar la guía completa y acceder al resto de recursos gratuitos en la web de Familias Digitales.
